Una semana con Claude en una cafetería: reservas, turnos y proveedores

Por Kevin León ·

Este texto es un escenario ilustrativo: la cafetería, la dueña y la semana son inventadas para que veas el método, y no contamos el caso de ningún cliente.

Imagina una cafetería de barrio con cocina pequeña, ocho personas en plantilla y una dueña que también atiende la barra. Su semana de papeleo tiene cinco tareas que se repiten: contestar reservas, cuadrar turnos, pedir a proveedores, mantener la carta y responder reseñas. Vamos a recorrerlas con Claude, día a día, con lo que puede hacer hoy y lo que no.

La imagen que hay que tener en la cabeza

Claude se parece a un becario nuevo, muy rápido, que se ha leído casi todo internet. Si le das un encargo claro, te devuelve un borrador en segundos. Si no le das los datos, supone. Esa es la parte donde la imagen se rompe: un becario de verdad pregunta cuando no sabe cuántas mesas quedan libres el sábado, y Claude, si no se lo has dicho, tiende a rellenar el hueco con algo verosímil. La regla de toda la semana es que tú pones los datos, Claude escribe el borrador y tú lo lees antes de que salga.

Lunes: las reservas que llegan por correo

El lunes hay una bandeja con peticiones de reserva: un grupo de ocho para el viernes, una mesa con carrito, alguien que pregunta si aceptáis perros. La dueña escribe una vez sus reglas en una conversación: horarios, tamaño máximo de grupo sin aviso, política de cancelación, si hay terraza. Después pega cada correo y pide una respuesta.

Claude puede redactar la contestación con el tono de la casa, y puede detectar qué falta en la petición (hora, número de personas, un teléfono). Lo que no puede hacer, salvo que exista un conector para tu sistema de reservas y lo actives, es saber si el viernes hay sitio. Por eso el borrador debe proponer «te confirmo en breve» y nunca confirmar solo. Los planes de Claude incluyen conectores, que permiten a Claude leer datos de otras aplicaciones y actuar en ellas con tus mismos permisos. Antes de dar esa llave, decide qué acciones quieres aprobar a mano.

Martes: el cuadrante de turnos

La dueña tiene la disponibilidad de cada persona en mensajes sueltos: «yo no puedo el jueves por la tarde», «prefiero fines de semana». Pega todo, indica cuántas personas hacen falta en barra, sala y cocina en cada tramo, y pide una tabla semanal. Claude es bueno ordenando restricciones escritas y señalando choques, como una persona asignada a dos sitios a la vez.

Lo que falla: no conoce tu convenio ni los descansos que marca la ley, y puede producir un cuadrante que cuadra en la tabla y no en las horas. Pide que te liste las horas totales por persona y revisa dos o tres a mano. Los límites de descanso y las horas extra los comprueba una persona con el convenio delante.

Miércoles: pedido a proveedores

El proveedor de lácteos avisa por correo de que sube el litro de leche. La dueña pega el aviso y pide dos cosas: un resumen de qué cambia en el pedido semanal y una respuesta que pida mantener el precio para el volumen actual. Es un trabajo donde Claude ahorra tecleo y no pone en riesgo nada, porque el correo lo envías tú y el precio lo negocias tú.

Un detalle útil: guarda en un Proyecto la lista de proveedores y los precios vigentes. Un Proyecto es un espacio de trabajo con sus propias conversaciones y su propia base de conocimiento, y en el plan gratuito puedes tener hasta 5. Así no repites los datos cada vez. Cuando cambie un precio, actualízalo allí, porque Claude solo conoce lo que está cargado, y un precio viejo produce un pedido viejo.

Jueves: la carta y los alérgenos

Llega la carta de otoño. La dueña pasa a Claude la lista de platos con una frase de descripción cada uno y pide tres cosas: descripciones más apetecibles, una versión en inglés para los turistas y una tabla de ingredientes por plato.

Las dos primeras salen bien y en minutos. La tercera exige cuidado. Los alérgenos de un plato salen de la ficha técnica de cocina y de las etiquetas de los productos, y Claude no ha visto esa etiqueta. Si le pides «dime los alérgenos de esta tarta», responderá con lo que suele llevar una tarta, que puede no coincidir con tu receta. Úsalo para maquetar la tabla a partir de tus fichas, nunca para decidir qué lleva cada plato. La persona que firma la carta es quien responde ante un cliente alérgico.

Viernes: reseñas

Tres reseñas nuevas en Google: dos amables y una molesta porque el café llegó tibio. La dueña pega la reseña y pide una respuesta educada que reconozca el problema sin prometer lo que no puede cumplir. Claude escribe bien este género. Lo que debes vigilar es que no invente una disculpa por algo que no ocurrió o un descuento que nadie ha autorizado. Lee, quita lo que sobra y publica tú.

Sábado y domingo: lo que Claude no ve

Los fines de semana son de servicio, y ahí Claude no pinta nada. No sirve cafés, no sabe que se ha roto la máquina de hielo y no puede mirar la sala. Lo que sí puede hacer es dejarte preparado el lunes: en una conversación, la dueña anota por escrito lo que pasó y pide una lista de pendientes ordenada por urgencia.

Dónde falla, en una lista

  • Confirma o promete cosas que dependen de datos que no tiene, como mesas libres o existencias.
  • Cuadra bien en el papel y mal con el convenio o con las horas legales.
  • Responde alérgenos con lo habitual y no con tu receta.
  • Escribe una disculpa o un descuento que no existen si no le dices lo que puedes ofrecer.

Qué plan necesita y cuánto cuesta

Para esta semana basta el plan gratuito, que cuesta 0 USD. Incluye chat en web, escritorio y móvil, búsqueda en la web, creación de archivos, memoria, conectores y hasta 5 Proyectos. El límite está en el uso: las conversaciones comparten un fondo que se renueva en ventanas de 5 horas, y no hay un número fijo de mensajes. Si un día de pedidos y carta se te queda corto, el plan Pro cuesta 20 USD al mes, o 200 USD al año (unos 16,67 USD al mes; Anthropic lo redondea a 17), con Proyectos sin límite. Son precios en dólares y sin impuestos, según claude.com/pricing el 16 de octubre de 2026. En euros dependerá del cambio y del IVA.

Una nota de privacidad: la memoria de Claude guarda contexto de tus conversaciones y puedes verla, editarla o pausarla en los ajustes. Antes de pegar datos de una persona concreta, como el teléfono de un cliente que reserva, decide si hace falta.

Para seguir

  • Prueba una sola tarea esta semana, la de reservas, con el plan gratuito y tus reglas escritas.
  • En el curso de Claude lo practicamos con tus propios correos y tus propias cartas, con fechas por confirmar. Las tareas de este escenario son las que se repiten en ese oficio.
  • Si sois varios en el local, mira Claude para empresas.
  • Los precios completos, con fecha, están en cuánto cuesta Claude.

Fuentes

Este artículo acompaña a /claude/tareas-oficina/, que mantenemos al día.